Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
El inmueble perteneció a Miguel Lucientes, hermano de la madre de Goya, y será ocupado por la familia cuando ésta se traslada a vivir a Fuendetodos para que el padre, José Goya, dorara el retablo mayor de la iglesia parroquial; Francisco Goya nacerá en esta casa al poco tiempo de la llegada de la familia.
La casa fue identificada por Ignacio Zuloaga y un grupo de artistas zaragozanos en 1913, adquiriéndola el pintor así como la construcción vecina para garantizar su mantenimiento. Durante la guerra civil la casa fue parcialmente destruida, encargándose de la restauración, hacia 1946, Teodoro Ríos. Posteriores trabajos de consolidación y restauración han permitido al edificio llegar hasta la actualidad sin apenas modificaciones.
Es un edificio entre medianerías de modestas dimensiones y características constructivas de tradición local, sin elementos relevantes que la hagan destacar del resto del caserío.
En el interior el inmueble consta de tres plantas. La planta baja presenta solería de losas de piedra y se cubre con forjado de rollizos de madera y revoltón de yeso, dividiéndose en tres ambientes: zaguán tras el acceso, donde arranca la sólida escalera de piedra y se da acceso a la cuadra y a la cocina, ésta queda presidida por un fogón bajo, de estilo aragonés, con amplia campana troncopiramidal y flanqueada por dos bancos de obra; en el muro frontal abre una pequeña ventana que da a la fachada trasera del edificio. La planta primera se cubre con el mismo sistema que la inferior y consta de una sala a la que abren, con huecos adintelados, dos pequeñas alcobas; la sala cuenta con un único vano. Un nuevo tramo de escaleras conduce al granero, espacio único bajo la cubierta.
En el exterior del edificio está realizado en mampostería bien trabajada y sillarejo en las esquinas, perteneciendo los materiales a las canteras locales. La fachada presenta un muro liso y continuo, sin más interrupción que los huecos con claro predominio del macizo sobre el vano. En la planta baja se localiza la puerta y, prácticamente alineados con ella se sitúan el vano de la sala de la primera planta y el vano algo más reducido de la planta superior. Los tres huecos presentan idéntico tratamiento, siendo adintelados y mostrando un ligero abocinamiento, además de estar recercados con yeso y encalados. Una placa conmemorativa colocada a la altura de la primera planta completa la fachada. Como remate, un alero de ladrillo bajo el tejado de doble vertiente.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002